Problema
La empresa de comida rápida EM (se ha ocultado el nombre real) se encuentra a los pocos meses de su puesta en marcha con un exceso de costes fijos que no había calculado.
DH es el propietario de esta empresa de comida para llevar basada en un concepto de comida sana fundada hace apenas un año. Sus más de 80 referencias se preparan en el momento, delante del cliente, y no hay ningún plato precocinado en sus estanterías. Él lo define como un concepto de restaurante (por la calidad de los platos) en el que se prescinde de camareros y servicios para reducir precios. Han hecho un plan de negocio exhaustivo, de más de 80 páginas y con un escenario a cuatro años. Es un proyecto que gusta tanto que ha conseguido un aval de 80.000 euros de una sociedad de garantía recíproca (había pedido en total 120.000 euros). Ha tenido que pedir también una línea de crédito de 60.000 euros para el renting de las máquinas, avalado por su familia. Es un mercado que funciona, por la calidad y novedad de su servicio, pero su fundador ha calculado mal los costes fijos (los gastos de electricidad, agua, limpieza, etc. cuadruplican lo que contempla el plan de negocio) y hasta ahora ha disfrutado de uno de los dos años de carencia que le daba la sociedad de garantía recíproca. Cuando empiece a amortizar el préstamo, puede estar en peligro la continuidad del negocio si no consigue ajustar mejor los costes. HG baraja varias alternativas:
a) Renegociar la deuda con la SGR para ampliar el plazo de carencia hasta que tenga más volumen de negocio.
b) Sacar mayor rentabilidad al propio local, diversificando servicios y buscando nuevos clientes.
c) Subir los precios de los productos para ajustar mejor los costes fijos.
Alberto Peralta opina respecto a estas alternativas:
a) Es la alternativa que recomendaría cualquier asesor financiero. Si no se consigue ampliar el plazo de carencia, por lo menos ampliar el plazo de los préstamos. De esta manera probablemente se reequilibre el desajuste financiero que existe entre sus inversiones y su financiación. Aunque tiene dos inconvenientes: el riesgo tan elevado en el que se ha colocado a los avalistas del negocio y la ocultación a la que lleva una renegociación con éxito de la financiación a largo plazo de los problemas de generación de negocio en el corto plazo (entre los que puede estar una gestión de la tesorería deficiente).
b) Es también una opción válida. Los locales permiten múltiples alternativas para evitar que los costes terminen por deteriorar la tesorería. En cuanto a la idea de diversificar, no parece una ventaja en la situación de EM porque supondrá una nueva inversión. Debe concentrarse en exprimir las inversiones realizadas hasta el momento. También analizar si el proyecto está sobredimensionado.
c) Es una alternativa que se debe estudiar con atención. La pregunta a responder es ¿cuánto? ¿Cómo se calcula realmente el precio? ¿Será suficiente con el nuevo margen? También hay que valorar el impacto sobre el cliente, que puede percibir que somos más caros sin ofrecer algo mejor.
La solución del emprendedor
El ha optado por la opción b, diversificar para sacar más rentabilidad a su inversión. Los costes fijos que impiden que salgan sus cuentas no se pueden reducir. No es el precio del local ni otro factor que pueda sustituir. Por lo tanto, su única salida es obtener mayor rentabilidad de lo que ya tiene. Tampoco puede “jugar” con los plazos de pago y cobro, puesto que en esto tiene ventaja: sus proveedores le cobran a tres y cinco meses y el 80% de sus clientes pagan al contado. “Estoy desarrollando servicios para hoteles, catering para bodas y celebraciones, comidas para empresas y la administración y hasta productos nuevos como salsas embasadas al vacío, ya muy diferentes al producto inicial”, explica DH.