Nuestro primer objetivo: Protegerle contra el fracaso.

¿Necesita asesoramiento para decidir qué cosas pago antes y cuáles después?

¿No sabe como detener la caída en la que ha entrado su empresa y evitar un desastre mayor?

¿Necesita un poco de tiempo para pensar y respirar sin el agobio de los acreedores?

¿Desconoce las consecuencias económicas y jurídicas de su situación actual si sigue sin atender sus compromisos de pago?

¿Desearía que alguien le ayudara para saber dónde encontrar efectivo de donde no hay?

Si ha contestado SÍ a una o varias de estas preguntas y es administrador o responsable apoderado de cualquier tipo de negocio (incluso autónomos) aquí intentaremos darle algunas claves a partir de nuestra experiencia como despacho especializado en evitar el fracaso de los pequeños negocios.

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Por favor, para cuestiones relacionadas con situaciones de crecimiento y expansión acceda a nuestra sección El éxito de su PYME.

Formatec SAVI, SL. es despacho asesor para empresas en crisis de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Madrid (AJE Madrid).

AJE Madrid

El sudor del trabajo: de las mejores curas para la soledad, el desencanto y el desánimo.

Suena a psicología barata. Parece que es coña. No es una idea mía (es de Napoleon Hill). Pero la comparto completamente. Y aunque no coincida exactamente con lo que se espera de un blog tirando a sesudo y técnico como éste, me permito incluir este comentario porque en momentos de desesperanza y de “no ver la luz” quizá sean las ideas fáciles, las rutinas que casi van solas, las que nos pueden echar una mano de valor incalculable.

Y si ésa era la justificación, aquí viene mi comentario al respecto. No hay nada como una tarea, un trabajo fácil (quiero decir, que no requiera la adquisición de nuevos conocimientos, sino que sea algo que sabemos hacer, aunque sea una tarea compleja) que sea capaz de absorvernos en ella para recuperar perspectiva y ritmo suficiente.

La grandeza de esta sugerencia reside precisamente en el distanciamiento de aquello que nos preocupa (aunque sea por un tiempo corto) y que hace que nuestra vida se vea como un desastre. Distanciamiento que conseguimos con la concentración en esa tarea.

Es conveniente que aprovechemos ese distanciamiento para, una vez ganado impulso, volvamos sobre nuestras preocupaciones para darlas solución. Es un error muy frecuente enfrascarnos en la “calidez” de nuestra tarea salvadora, olvidarnos de nuestro problema y que se nos cuele de nuevo aprovechando que bajamos la guardia (habitualmente por la noche o tras una sesión de relajación).

Y también es frecuente continuar enfrascados en tareas, una detrás de otra, porque sabemos que ahí encontramos refugio, sin dar solución a nuestras preocupaciones (esperando que desaparezcan solitas). El célebre “morir matando”. Creo que es el error más frecuente entre los emprendedores y empresarios en momentos de crisis. Repito. La tarea que elijamos debe servirnos exclusivamente para darnos distancia. Ganada ésta, debemos atacar y dar solución a nuestra preocupación, prioritariamente.

La iniciativa personal o el motor de la actividad profesional y emprendedora.

Me permito con éste emitir un comentario sobre la iniciativa personal, o esa capacidad tan abundante (pero también tan sujeta, como no podía ser de otra manera, a la voluntad de uno/a) y tan apreciada por todos.

En el caso de los trabajadores, la iniciativa personal es principal para la viabilidad de una PYME o microPYME. Quiero decir, los esfuerzos de todos los responsables de un proyecto tienen como elemento principal de su actuación el conseguir que su equipo tenga iniciativa suficiente como para, al menos, cubrir objetivos. Realmente, esperan motivar “excesos” de iniciativa que permitar no sólo salir adelante si no también crecer y conseguir un rotundo éxito con el proyecto.

Desde el punto de vista de los trabajadores, la PYME y la micro empresa, es un lugar en el que, los que tengan iniciativa, en seguida destacan. Delante de sus jefes, compañeros, clientes, etc. Pero también es cierto que en casi ninguna empresa pequeña existe una estrategia de sostenimiento, de potenciación de esa iniciativa (como he dicho antes, los jefes la buscan desesperadamente pero una vez que la encuentran su comportamiento no varía. Habitualmente al trabajador/a con iniciativa se le mete en el saco del “hace lo que tiene que hacer”).

Y lo que para jefes y trabajadores (sabiendo que los jefes son a su vez trabajadores, como sabemos todos) es un elemento principal, para los emprendedores y empresarios se transforma en un elemento básico para su supervivencia como tales y de sus proyectos. Sin iniciativa personal, sin ser capaz de ir siempre más allá de lo que suponemos que hay que hacer, sin estar constantemente haciendo cosas se están quedando sin hacer (olvidándonos de nuestra cualificación/capacitación y nuestros prejuicios), el emprendedor/a está listo/a.

¿Qué otra definición de iniciativa puedo plantear que sea más operativa? Porque lo expresado anteriormente (que se resume en hacer siempre algo más) es quizá muy conocido pero difícil de hacer operativo. En mi opinión, un emprendedor/a (o cualquier trabajador/a) tendrá iniciativa, o mejor, tendrá una iniciativa que habrá que alentar, cuidar y recompensar, cuando genere dependencia. En la PYME, para un autónomo/a, en el negocio familiar, la iniciativa del emprendedor/a y de su equipo genera que sus clientes dependan de ellos, o genera que sus proveedores dependan de ellos, o genera que el equipo dependa del emprendedor/a (o viceversa).

Es la dependencia lo que da la viabilidad de un proyecto empresarial. La que permite salir adelante. La que permite consolidar una idea. La que permite crecer. Es su falta o su disminución la que obliga a reestructurar y modificar los planteamientos que hagan falta hasta que se consiga.

¿Cómo debe comportarse nuestro equipo en una situación de crisis?

Quizá la pregunta debería haber sido: ¿Cómo debemos dirigir a nuestro equipo en situación de crisis? Pero de la forma en que está planteado el título de este comentario quiero hacer incapié en la mentalidad que debería asumir nuestro equipo cuando nuestro proyecto de empresa está en horas bajas y no tanto en el esfuerzo o en la capacidad de liderazgo del emprendedor/a.

Frente a una crisis de la empresa, la respuesta inconsciente de su responsable (y de sus directivos, si los hay) es siempre similar. Tiene que ver con algún tipo de miedo (en España ese miedo habitualmente es al fracaso y al qué dirán). Ese miedo suele dar lugar a la depresión (lo que es igual a parálisis) o a una hiperactividad (vuelta a lo que en algún momento dio resultado, el famoso “zapatero a tus zapatos”, potenciación del esfuerzo comercial con la asunción por parte del dueño/a de la dirección de ventas y puesta en firme de todo el equipo con arengas del estilo “vamos a salir adelante”, “de peores hemos salido” o similares). Ya he comentado y lo seguiré haciendo cuál es, en mi opinión, la mejor forma de afrontar esa crisis desde el punto de vista del empresario/a o director/a y cuál debe ser su reacción emocional.

Pero ante la falta de viabilidad de un proyecto, además hay que pensar en cómo reacciona el equipo. En este sentido, quizá merece la pena tener en cuenta que al equipo le llegan las primeras noticias sobre la situación de crisis generalmente de tapadillo (radio macuto sigue funcionando). Y necesariamente, eso se traduce en incertidumbre y, de nuevo, miedo (en este caso, a perder la posibilidad de generar ingresos).

En este punto la actitud debe ser:

  1. Asumir toda la responsabilidad sobre la consecución, o no, de los objetivos acordados. En su caso, la revisión crítica (junto con quien corresponda) de esos objetivos, de forma que todo el equipo se alinee correctamente (1º)  sobre datos fiables y asumibles (y 2º).
  2. Demostrar a los demás que se puede contar con uno/a. Durante una crisis hay poco espacio (por dejar alguno, si acaso) para la crítica (aunque sea constructiva) o para el “yo lo haría mejor”. Directamente, hay que hacerlo. Las crisis lo que demuestran es que los modos normales ya no valen, luego se entiende que son criticables y eso sirve de poca ayuda.
  3. Ser humildes para reconocer que pueden existir formas no sólo mejores, sino totalmente distintas, de llegar al objetivo. En una crisis la experiencia NO es un grado, salvo para mantener la cabeza fría y saber que la mejor herramienta para salir de ella es la formación.
  4. Abandonar la mentalidad del escaqueo. Hacer que hacemos, escaquearse, dedicar tiempo a pensar cómo trabajar menos, en tiempos de crisis se nota MUCHO. Y lamentablemente tiene unas consecuencias desastrosas para todos.
  5. Aprender a volar sólo/a. La falta de generación de negocio, la escasez de liquidez, la tensión típicas de una crisis hacen que el/la gerente o dueño/a tenga la cabeza en muchas cosas (realmente en dos como dijimos antes). Es un momento en el que tradicionalmente no hay gato/a y los ratones seguro que tienen tentaciones que en nada les ayudan. Este es sin duda uno de los mejores momentos para demostrar (a propios y extraños) la iniciativa, la profesionalidad, la capacidad de destacar por el esfuerzo. Para olvidarse de la queja y para alcanzar y superar las expectativas (propias y extrañas).

A partir de esas cinco dinámicas, el/la gerente puede establecer qué miembros de su equipo se convertirán en la espina dorsal de su viabilidad y cada uno/a demostrará su compromiso con el proyecto.

La conclusión: si el proyecto recupera su ritmo de crecimiento, el equipo resultante será casi imbatible. Si el proyecto definitivamente es inviable, cada uno de los participantes habrá alcanzado una rutina de trabajo y una capacidad de compromiso apreciadas y buscadas por cualquier empleador.

10 preguntas que no debemos parar de hacernos.

La base de este comentario es un artículo aparecido el 20-11-2009 en Forbes. En él, Marc Kramer presenta una colección de cuestiones que considera (y coincido con él, con los matices que expongo a continuación) importantes a la hora de evaluar la realidad de un proyecto empresarial y que permiten mantener el foco en lo importante.

Estas 10 cuestiones (que podrían ser 5 o 20) tienen la fuerza de lo concreto, de lo simple, a la hora de conseguir que las tengamos siempre presentes cuando evaluemos nuestra empresa (y cada proyecto de la misma, presente o futuro).

Como todas las recetas ésta no se libra de falta de rigor y de la obligatoriedad de complementarla con análisis que aporten ese rigor (trataremos de aportar esos análisis en futuros comentarios). Pero en gran medida evita que nuestras decisiones se tomen por “intuición” o por que “llevamos mucho tiempo en esto y sabemos de qué va nuestro cliente, o nuestro problema” (el famoso “Ya Me Lo Sé” que hemos modelizado como YMLS en Formatec SAVI).

Las cuestiones, en definitiva, son:

  1. ¿Qué perseguimos con nuestra existencia? Es importante dejar claro (es decir, en términos que nos convenzan y que convenzan a los que están con nosotros y nos compran) qué pintamos como empresa en este mundo. Y hemos de tener en cuenta que este mundo cambia y que, a menos que tengamos poderosas razones para no hacerlo (no se me ocurre ninguna, la verdad), mejor que esos objetivos cambien como mínimo al ritmo de ese mundo.
  2. ¿Quién es nuestro cliente objetivo (target customer)? Marc en su publicación habla del cliente objetivo como el que va a comprar nuestro producto/servicio (y de la necesidad de identificarle y de identificar sus motivos). Yo añadiría que también es necesario identificar cuáles de esos clientes potenciales son los mejores (es decir, los que además de cumplir con esa identicación coinciden con lo que nosotros queremos).
  3. ¿Porqué alguien necesita lo que vendemos? Casi ningún pequeño (PYME o microPYME) pregunta a sus clientes qué es lo que quieren. Y de entre esos, prácticamente ninguno es capaz de hacer algo con esos gustos, problemas o comentarios que les han hecho sus clientes. Y así nos va, claro.
  4. Si identificamos una necesidad, ¿es suficientemente importante para que sea rentable? Lo comentado hasta ahora lleva a divagar, probablemente en exceso, si no termina en esta pregunta. Como negocios con ánimo de lucro, cualquier cosa que hagamos o vayamos a hacer debe reportar una rentabilidad (y una liquidez).
  5. ¿Que hace nuestra competencia? Esta pregunta afecta directamente no a la necesidad de realizar estudios de competencia, sino a la capacidad de innovación y de cambio de nuestro proyecto. Si somos pequeños quizá no es tan importante ir los primeros, pero seguro que es importante ir detrás de los primeros.
  6. ¿Se pueden reducir los gastos sin poner en riesgo al producto? Yo trataría de incorporar la filosofía de esta pregunta desde el principio y la reformularía: ¿Se puede realizar el producto con coste cero?
  7. ¿Tenemos suficiente capacidad de liderazgo? No sólo se trata de saber hacer las cosas. Siempre hay que saber transmitirlas. Para fuera (a los clientes o potenciales) y sobre todo para dentro (a nuestra gente, si tenemos a alguien claro).  El hecho de que el emprendedor/a o director/a no entienda que, por encima de todos, debe llevar el gorro de identificador del camino, es un lastre muy, muy pesado.
  8. ¿Tenemos el equipo correcto? En este sentido, no sólo hablaríamos de los empleados, también de los colaboradores, prescriptores, canales de venta, y cualquiera que lleve nuestra imagen en el mercado.
  9. ¿Cómo vamos a generar negocio en el futuro? Son muy pocos los que se paran todos los meses a hablar con el equipo, con los clientes y con todas las fuentes de información disponibles para identificar qué se va a hacer para tener viabilidad en el futuro inmediato. Y son muchos menos los que, habiendo visto por dónde deben ir, tienen capacidad (flexibilidad) para adoptar el nuevo rumbo sin problemas.
  10. ¿Alguien se para a preguntar a nuestra gente cómo vamos? Esta pregunta sin duda puede resultar en algunas ocasiones contradictoria. Habitualmente, sobre todo si no se ha establecido una cultura de la comunicación, los empleados dicen lo que queremos escuchar. Aún en esos casos, su lenguaje corporal, su trato, su sonrisa (o falta de ella), sus quejas, etc. son elementos (que a falta de un análisis más profundo) nos dan idea de cómo van las cosas.

En resumen, las 10 cuestiones son cláramente válidas (sin llegar a serlo, pueden ser el embrión, o la conclusión, de un cuadro de mando casi equilibrado) y permiten identificar áreas a consolidar en nuestras empresas.

El éxito, los resultados positivos y la capacidad de asumir responsabilidades van de la mano (casi siempre).

Es cierto que, desde el punto de vista financiero, la mejor estrategia es siempre la conservadora. Pero eso no quiere decir que el empresario/a, el directivo/a o el empleado/a deba dejar de asumir sus responsabilidades. El éxito (llámese mayores resultados, mayor sueldo, mejor consideración o como se llame) viene en un número llamativo de casos (aunque no siempre) vinculado a la materialización de esas responsabilidades en el día a día. Tan vinculado que me animo a decir que el camino “más trillado” para llegar a los objetivos es cumplir con la responsabilidad que hayas asumido.

Asumir la responsabilidad en muchas ocasiones se identifica con hacer lo que uno/a tiene que hacer. Entra en juego entonces la formación y la necesidad de conocer qué es lo que tenemos que hacer como elemento fundamental del éxito y la supervivencia.

Sin temor a equivocarme, y siguiendo con la lógica de razonamiento que estoy tratando de exponer, si asumir la responsabilidad es el camino más directo para conseguir los objetivos y para asumir la responsabilidad debemos conocer los objetivos (como mínimo) la planificación y la determinación y comunicación de los objetivos adquieren su verdadero sentido e importancia. Y es en el plan de negocio y en su revisión periódica donde se expresan esos objetivos y desde donde se pueden comunicar y dar a conocer a toda la organización (quizá también al entorno) para que, de esa manera, todos cumplan con su responsabilidad.

Dicho de otra manera, porque tal y como lo he expresado queda precioso. Si tenemos una empresa o negocio y cada palo no asume su responsabilidad (y no hace por asumir más y mayores responsabilidades) tenemos todas las papeletas para que nuestro proyecto descanse excesivamente en las espaldas de los que sí son responsables. Sólo es cuestión de tiempo que esos responsables se pasen al bando contrario y que el empresario/a quede como el único/a que tira del carro, con la debilidad que eso conlleva.

En el caso de los autónomos, de los que trabajan sólos, la situación es similar. Si el trabajador autónomo no ha encontrado forma de cohesionar una red de colaboradores que aporten cubrimiento de responsabilidades lo más normal es que se termine agotando física y psicológicamente.

Actúa con iniciativa, pero estate preparado/a para asumir responsabilidad total por tus actos.

Una de las mayores diferencias entre los que consiguen grandes objetivos en su vida y los que van “raspados” es que los primeros asumieron hace mucho que son responsables por cada cosa que hacen (incluyendo las que omiten hacer voluntariamente). Nadie puede hacernos alcanzar el éxito y nadie puede impedir que lo alcancemos. Salvo nosotros mismos.

Tomar la iniciativa supone asumir un papel de “liderazgo”, lo queramos o no, y por lo tanto supone ponerse como blanco de las alabanzas y las críticas. Pero esta estrategia, tomar la iniciativa, probablemente sea la única forma de conseguir el respeto de los que están con nosotros, de los que dependen de nosotros y de alcanzar nuestros objetivos como personas.

¿ Cuales son las perspectivas de los empresarios para los próximos meses?

 

 Según una encuesta elaborada por Adecco entre más de 1.000 compañías, solo un 14,5 % de los empresarios españoles tienen pensado contratar nuevos empleados.

Este dato muestra el actual  pesimismo empresarial existente puesto que tres de cada cuatro empresarios espera que 2010 concluya con márgenes de explotación iguales e incluso inferiores al último año.

Descartando por tanto, una temprana recuperación económica en el año 2010.De hecho, solo un 26% de los empresarios espera que los beneficios de este año sean superiores a los del 2009.

 Además, mas del 95% de los empresarios fija 2011 como límite mínimo para volver a la situación de bonanza anterior a la crisis  de los que un 32% lo prolonga hasta dentro de tres años.

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Firma especializada en biotecnología puede pagar cara su inversión en I+D.

Problema

La firma GH (se ha ocultado el nombre real) está en la vanguardia de I+D para productos de alimentación y nutracéutica, muy afectados por la crisis general.

GT es el director general de esta pyme biotech que ha desarrollado una molécula llamada HHH (se ha ocultado el nombre real) con efectos antioxidantes para reducir el envejecimiento. Se aplica en alimentación, farmacia y productos nutracéuticos (alimentación con efectos terapéuticos). Es un mercado que estaba en auge antes de la crisis y que ha permitido a la empresa crecer a un ritmo del 25% anual desde su fundación en el año 2000. Con la situación actual, los consumidores buscan productos más básicos (renuncian al Omega 3 y otros suplementos que encarecen los artículos) y sus ventas se están reduciendo. La empresa basa su éxito en su investigación: aseguran que están cinco años por delante de la competencia, gracias a su política de inversión en I+D. Pero es también ahí donde se van sus principales costes, que cubren siempre con la facturación (es una empresa que no ha tenido que recurrir a líneas de financiación ajenas). La empresa tiene en plantilla 19 empleados fijos y cerca de 30 contando indirectos (universitarios y líneas de investigación que trabajan para ellos). En una situación de caída de ventas como la actual, han tenido que tomar una decisión en la que han contemplado tres alternativas:

a) Invertir más en promoción comercial para dar a conocer los productos y buscar nuevos mercados.

b) Reducir el gasto en I+D.

c) Reducir la plantilla en áreas no estratégicas para ahorrar costes fijos.

Alberto Peralta, al respecto de estas tres alternativas, opina:

a) Es la alternativa con más ventajas, tal y como explica el propio promotor. Aunque también hay que tener en cuenta que el aterrizaje en otros mercados no suele ser suave, por las trabas administrativas, de idioma, etc.

b) Es una opción tentadora, teniendo en cuenta que llevan tanta ventaja con la competencia. Pero tiene varios riesgos: el primero, que la empresa puede perder su inercia (algo que cuesta mucho conseguir). El segundo es que puede tener un impacto muy negativo en el equipo. No es una opción muy recomendable.

c) Estos procesos sólo tienen sentido en el medio y largo plazo y como consecuencia de una mejora en la capacidad de generación de tesorería y en la optimización de procesos. No es una opción a tener en cuenta en períodos críticos.

La solución del emprendedor

“Nuestra primera opción es hacer una gestión comercial más intensa para avanzar el lanzamiento de nuevos productos e intentar acelerar la apertura de nuevos mercados. Si no da resultado a corto plazo, reduciremos el gasto en I+D y como tercera alternativa podemos dormir la empresa, no invertir nada en I+D porque llevamos cinco años de ventaja con la competencia. Si no investigamos en dos o tres años, no creo que haya muchos problemas. En cuanto a los mercados en los que tenemos más confianza, son EEUU y Japón. Japón es el país que menos se está viendo afectado por la crisis. Es donde esperamos encontrar la salida para compensar la caída. Y el próximo año vamos a por EEUU. Nos movemos en un mercado mundial. En España hay poca competencia pero nosotros aspiramos a competir con los extranjeros en su mercado”, asegura GT.

Restaurante se encuentra con un incremento de costes imprevisto.

Problema

La empresa de comida rápida EM (se ha ocultado el nombre real) se encuentra a los pocos meses de su puesta en marcha con un exceso de costes fijos que no había calculado.

DH es el propietario de esta empresa de comida para llevar basada en un concepto de comida sana fundada hace apenas un año. Sus más de 80 referencias se preparan en el momento, delante del cliente, y no hay ningún plato precocinado en sus estanterías. Él lo define como un concepto de restaurante (por la calidad de los platos) en el que se prescinde de camareros y servicios para reducir precios. Han hecho un plan de negocio exhaustivo, de más de 80 páginas y con un escenario a cuatro años. Es un proyecto que gusta tanto que ha conseguido un aval de 80.000 euros de una sociedad de garantía recíproca (había pedido en total 120.000 euros). Ha tenido que pedir también una línea de crédito de 60.000 euros para el renting de las máquinas, avalado por su familia. Es un mercado que funciona, por la calidad y novedad de su servicio, pero su fundador ha calculado mal los costes fijos (los gastos de electricidad, agua, limpieza, etc. cuadruplican lo que contempla el plan de negocio) y hasta ahora ha disfrutado de uno de los dos años de carencia que le daba la sociedad de garantía recíproca. Cuando empiece a amortizar el préstamo, puede estar en peligro la continuidad del negocio si no consigue ajustar mejor los costes. HG baraja varias alternativas:

a) Renegociar la deuda con la SGR para ampliar el plazo de carencia hasta que tenga más volumen de negocio.

b) Sacar mayor rentabilidad al propio local, diversificando servicios y buscando nuevos clientes.

c) Subir los precios de los productos para ajustar mejor los costes fijos.

Alberto Peralta opina respecto a estas alternativas:

a) Es la alternativa que recomendaría cualquier asesor financiero. Si no se consigue ampliar el plazo de carencia, por lo menos ampliar el plazo de los préstamos. De esta manera probablemente se reequilibre el desajuste financiero que existe entre sus inversiones y su financiación. Aunque tiene dos inconvenientes: el riesgo tan elevado en el que se ha colocado a los avalistas del negocio y la ocultación a la que lleva una renegociación con éxito de la financiación a largo plazo de los problemas de generación de negocio en el corto plazo (entre los que puede estar una gestión de la tesorería deficiente).

b) Es también una opción válida. Los locales permiten múltiples alternativas para evitar que los costes terminen por deteriorar la tesorería. En cuanto a la idea de diversificar, no parece una ventaja en la situación de EM porque supondrá una nueva inversión. Debe concentrarse en exprimir las inversiones realizadas hasta el momento. También analizar si el proyecto está sobredimensionado.

c) Es una alternativa que se debe estudiar con atención. La pregunta a responder es ¿cuánto? ¿Cómo se calcula realmente el precio? ¿Será suficiente con el nuevo margen? También hay que valorar el impacto sobre el cliente, que puede percibir que somos más caros sin ofrecer algo mejor.

La solución del emprendedor

El ha optado por la opción b, diversificar para sacar más rentabilidad a su inversión. Los costes fijos que impiden que salgan sus cuentas no se pueden reducir. No es el precio del local ni otro factor que pueda sustituir. Por lo tanto, su única salida es obtener mayor rentabilidad de lo que ya tiene. Tampoco puede “jugar” con los plazos de pago y cobro, puesto que en esto tiene ventaja: sus proveedores le cobran a tres y cinco meses y el 80% de sus clientes pagan al contado. “Estoy desarrollando servicios para hoteles, catering para bodas y celebraciones, comidas para empresas y la administración y hasta productos nuevos como salsas embasadas al vacío, ya muy diferentes al producto inicial”, explica DH.